CRÓNICAS DE RAFAEL SÁNCHEZ ARMAS

CARLOS SOSA ENTRE ANACLETO Y SHERLOCK HOLMES

El 3 de diciembre del 2015, el periodista Andrés Chaves publicó el siguiente artículo en el periódico El Diario de Tenerife, titulado: "Carta a Carlos Sosa (bueno, y a Vicky)".

"Querido Carlos: de lo ruin que eres, me caes simpático. Quiero decir que no veas en esta carta ni un ápice de acritud, ni voy a hacer leña de tus momentos difíciles. Todo lo contrario. Me voy a solidarizar contigo. Y con tu chica. Ahora te darás cuenta de lo jodida que es la crítica mediática cruel contra dos personas que sólo –supongo– intentan sobrevivir. Como todos. Tú con el periodismo, que ya es un mérito –dímelo a mí– y ella, tu chica, Victoria Rosell, en la judicatura, donde hay casi más envidias, chanchullos y rivalidades que en el periodismo, que ya es decir. Empezando por las asociaciones de jueces, que te las regalo. A mí todo eso me la suda. ¿Cómo me voy a preocupar de una mariconada de las tuyas, o de un sobre negro de Hacienda, o de que el malvado de Pomares se meta conmigo haciendo de perro de su editora si he pasado por un acontecimiento familiar que me ha roto la vida? Me cago en Pomares, me cago en la editora y me cago en todo lo que se mueva, incluida Hacienda, Montoro y lo que sea; un suponer, porque a mí Hacienda, con una pensión de 1.200 euros o así, me la renflanflinfla. Ni siquiera tengo que hacer declaración. Pero esta carta, amigo Carlos, compañero de profesión, rival en los juzgados por causa de Pepe Rodríguez –que no era necesariamente mi causa, a pesar de mi amistad y mi simpatía hacia él– te la escribo porque, sintiéndolo en tus carnes y en las de tu mujer, verás qué dura es esta profesión, en qué país de mierda vivimos y, sobre todo, que a cada cochino –y perdona el símil— le llega su sanmartín. Lo que le hiciste a José Manuel Soria no te lo va a perdonar en la vida. Te estaba esperando en la bajadita, Carlos. Porque lo machacaste, hijo. Y todo tiene un límite. Soria tiene familia, mujer, hijos. No se puede abusar del político, tienes que llegar a un punto. Sobre todo cuando a ti te gusta poco el dato objetivo y siempre vas más allá que Sherlock Holmes. Yo no digo que Soria haya orquestado esto; no lo sé tampoco. Yo, desde luego, siendo él, no hubiera resistido la tentación. Si en este país hubiera justicia tú estarías en una mazmorra, pudriéndote. Pero afortunadamente para ti, no la hay. Quién sabe si yo también tendría que dar las gracias de que la justicia sea tan laxa. Al pobre Pepe Rodríguez lo masacraste, lo mismo que lo masacró el tal Pomares, un advenedizo colado de rondón en esta sociedad y ahora en su periódico, gracias a la laxitud de conciencia de su propia hija, que no sé si dormirá bien por las noches. Y a Vicky, Vicky la Sandinista, como la llaman algunos compañeros, también la estaban esperando. Se cuelga de Podemos, la jalea en sus adorables mítines Pablo el Coletas como la nueva Garzona y, ¡zas!, a tomar por culo. La cazan en un renuncio y es portada de todos los periódicos españoles. Este país no tiene remedio, Carlitos.

A mí me encanta la historia de amor que ustedes viven desde hace años. Es bonita: un periodista y una juez, cuyos cometidos a veces se solapan; los solapa el cariño que se profesan. Fantástico. De guión de película americana. Has logrado reunir en tu digital a una cuerda de miserables –junto a otras personas decentes–, dignas de un libelo. Me parece bien. Cada uno hace el periodismo que cree que debe hacer. Ahora te han trancado. Vale. Pues sufre, para que sientas en tus carnes lo que han sufrido los demás. Para ti será cómodo: has sentido el purgatorio en vida. Todo pasa, este país no tiene memoria, como sabes. Cuando les toque rendir cuentas a un Dios en el que no creo –que ojalá sea tarde, desde luego mucho más tarde que a mí, porque son ustedes muy jóvenes–, tu chica y tú irán directos al Cielo, en medio de un coro de ángeles vestidos de fiscales y de perjudicados. Es la vida, chicos. Te está ocurriendo lo que tú has provocado y alimentado tantas veces. Pero no seré yo quien me alegre de tu infortunio. Ojalá salgas indemne de esto, ojalá puedan demostrar ambos la inocencia presunta, que tú tantas veces negabas a tus víctimas, y vuelvas a esto siendo un Carlos Sosa mejor, con más corazón, mejor formado, con más sentimientos, con menos mala leche y sin vivir la necesidad de llamar a los editores de los periódicos en busca de la piedad que tú no tuviste con tus afectados. ¿Se acabaron para ti tus famosos juicios paralelos, Carlos?

Mira, no se puede escupir para arriba, querido, porque el pollo tiene efecto boomerang. La actualidad es la que es y se puede contar sin acritud. Yo he caído alguna vez en lo tuyo, pero sólo cuando me tocan los huevos. Entonces salto como un ligarto. Conste que tú me caes bien y Vicky me parece una mujer atractiva y hasta dulce. No sé, de esto último debes saber tú, porque no en vano es tu compañera de años. Otra cosa es que sea buena jueza. A mí no me ha juzgado nunca –ni creo que lo haga ya–, pero me han dicho que con quien quiere es blanda y con quien le apetece es dura. Esto es malo. Se debería limitar a cumplir la ley, los plazos, etcétera. Aquella “astilla” desapareció con Franco, aunque hizo mucho bien a algunos, ya sabes. Ojalá que los dos salgan de esto y te lo digo de verdad. Y ojalá que este lance judicial de ambos sea el principio de una buena amistad (conmigo). Lo estoy deseando. Ah, manda recuerdos a tu amigo Chavanel, tu verdugo. Chavanel se mete conmigo de vez en cuando, como no podía ser menos, pero la última vez que le di la mano era amigo, que yo recuerde. Yo creo que lo sigue siendo. Sobre todo teniendo en cuenta que yo soy ya un pobre jubileta, con un pie en el otro barrio. A lo mejor estoy exagerando y resulta que me queda cuerda para rato. Dale un beso a su señoría de mi parte y ponme a sus pies, aunque esto sea muy poco de izquierdas y más de tarjeta del Casino de los Caballeros. Carlos, amigo, el genial Cantinflas dijo: “¿Nos portamos como caballeros o como lo que somos?”. ¿Qué somos tú y yo sino dos víctimas del sistema? Siempre nos quedará Jueces para la Democracia" (Andrés González de Chaves y Sotomayor).

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RAFAEL SÁNCHEZ ARMAS

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